Docenas de comunidades de fe de New Hampshire se están reuniendo para rendir homenaje y recordar a las personas que han fallecido bajo custodia de ICE, o han muerto a manos de agentes de ICE desde el comienzo de la segunda administración de Trump. El proyecto se llama “Refusing to Forget” (“Negarse a olvidar” en español), e invita a las comunidades a hacer banderas rasgando tela y escribir en ellas los nombres de los fallecidos.
“En todas las tradiciones religiosas, afirmamos que la vida humana es sagrada”, dijo en inglés el reverendo Mark Koyama, de la United Church de Jaffrey, quien desarrolló el proyecto junto a la pastora Traceymay Kalvaitis de la Dublin Community Church y el Granite State Organizing Project.
“Si hay un gobierno que señala a un determinado grupo de personas y dice ‘esas personas son desechables’, eso es inmoral y pecaminoso según todas las tradiciones religiosas. Por eso, lo que estamos haciendo es un acto sagrado: el acto sagrado de pronunciar los nombres para recordar, para negarnos a olvidar”.
Koyama dijo que las banderas de oración son un homenaje a la tradición del budismo tibetano, en la que las banderas que ondean con el viento simbolizan el envío de oraciones al universo. Desde su propia fe, Koyama explicó que rasgar la tela es un símbolo de luto en la Biblia y representa la forma en que quienes fallecieron fueron arrancados de sus comunidades.
Las banderas de “Refusing to Forget” ya han sido instaladas en varios sitios, entre ellos la Iglesia Episcopal de Milford, la plaza pública de Plymouth y la United Church de Acworth. En Milford, alrededor de 30 personas se reunieron el domingo para rasgar largas tiras de tela, escribir los nombres y exhibirlas frente a la iglesia.
Nathalie Watson es miembro de la Iglesia Episcopal de Milford. Ella se ofreció como voluntaria para leer los nombres el domingo en una reunión en la iglesia Unitaria Universalista. Como hija de inmigrantes, Watson dijo que la experiencia fue muy emotiva para ella.
“Cuando escucho que alguien es herido por ICE, o hay un problema migratorio, siempre recuerdo mi propia historia personal”, dijo en inglés. “No conocía personalmente a esas personas, pero puedo imaginar cómo me sentiría si se tratara de alguien de mi comunidad o de alguien de mi familia”.
Otro grupo interreligioso realizó una ceremonia el domingo en la plaza del capitolio estatal, con música y la lectura de los nombres. Divine Nkwelle, organizador del American Friends Service Committee, dijo que era importante recordar a estas personas.
“Toda vida tiene su valor, incluso si no conocemos el nombre, nacionalidad, estado migratorio o circunstancias de esa persona. La dignidad humana no debe depender del estado migratorio de una persona”, dijo en inglés. “Mi esperanza es que nuestra compasión nos dé coraje, y que nuestro amor se haga visible en la manera en que nos protegemos unos a otros”.
Traducción de María Aguirre.